Recontravale olímpico: en mi balance, gané la dorada
Se terminaron sus primeros Juegos Olímpicos y “el Gallego” Pérez se puso sensible y reflexivo: su laburo, los amigos, la familia, una ciudad maravillosa, la vuelta a la escritura y mucho más, en un carrusel de emociones para subirse a su propio podio en Londres 2012.
Consulté con Matías y decidimos hacer un pequeño balance en relación a la experiencia olímpica. El espíritu de los Juegos te invade. Y las vivencias te marcan. Está claro que el balance es altamente positivo, si bien no pude trabajar para la TV, por algunas cuestiones que van por fuera de lo profesional. Volví a mi gran primer amor: el grabador. Y el hecho de estar en la cobertura desde otro lugar me hizo sentir aun más pasión por lo que hago. Ir a la zona mixta, a la conferencia, pelearme por un lugar en la tribuna de prensa, me hizo bajar al llano y vincularme con todo de otra manera. Eso fue realmente muy positivo.
Otro lado positivo es el confirmar que uno, desde lo humano, con falencias y errores (como todos), es aceptado y valorado. Eso me encantó. Reafirmé amistades. En algunos casos, me di cuenta cuánto daño puedo llegar hacer sin darme cuenta, y cuánta grandeza hay en ciertas personas.
Fueron días de mucha sensibilidad, de mucho pensamiento, de mucha reflexión. Me di cuenta de cuánto amo a mi familia, y cómo la extraño, a pesar de que soy un atorrante y eso es difícil de cambiar. Y del cariño de ustedes. Eso no deja de asombrarme. ¡Es increíble!
Conocí una ciudad hermosa y casi perfecta, aunque ya había estado con mi mujer. Ahora la recorrí mucho. Me di cuenta de que tenemos el privilegio de trabajar en esto y que nos de la chance de viajar y conocer muchos lugares del mundo que quizás de otra manera no lo hubiese hecho.
Viví, sufrí y disfruté por primera vez en mi carrera un Juegos Olímpicos desde adentro, impresionante, todo.
Reafirmé algunos conceptos de este apasionante juego que nunca sobran, hablando y escuchando a todos los entrenadores que trabajaron con sus equipos en Londres.
Escribí (con algunas lagunas), pero volví a escribir después de mucho tiempo y descubrí que me gustaba, que era sólo cuestión de ordenarme y tomarme el tiempo para hacerlo.
Todavía me siguen pasando imágenes por mi cabeza, después de 2 días de haber finalizado los JJOO de Londres. Fue una experiencia realmente muy fuerte, pero también muy positiva. Del juego no voy a escribir. Sólo de mi experiencia como periodista.
Gracias a Diego, Matías, Marcela, mis hijos, Luichi, el negro Gustavo y seguro que me olvido de alguno más. Todos ellos me metieron ficha para viajar y disfrutar este tremendo evento.
Y párrafo aparte para Javier Otero y Horacio Muratore. Ellos me ayudaron mucho con la acreditación para los JJOO, contra lo que algunos pesimistas decían. Yo esperé y conseguí mi acreditación.
¡Bye! Nos vemos.










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