Recontravale olímpico: Siempre hay una primera vez

Fabián Pérez inicia su “Recontravale olímpico”. Imperdible. (Fotomontaje: Diego Brunetti)

Fabián Pérez se decidió. Dejó de hablar un rato, sea ante las cámaras o el micrófono, y se puso a escribir. En viaje a Londres, “el Gallego” asumió que aventuras como ésta no se dan a menudo y, por eso, tomó coraje y se lanzó con su “Recontravale olímpico”. Hoy, el Día 1.

Nunca antes me atreví a hacer esto, lo de contar un viaje, pero como éste es especial por muchos motivos, pero muchos, me propuse hacerlo y le pedí a Matias Traversa que me dé una mano para volcarlo en la web, sobre todo que me corrija. ¡Je! no soy bueno escribiendo. Ya lo verán.

Llegué al aeropuerto internacional de Ezeiza con bastante tiempo, ya que el avión AA salía 23.55 y yo arribé a las 21.45. Me acompañó (como siempre), mi hermosa familia: Marcela mi mujer y compañera, y mis hijos Paula, que maneja, Rocío y el hincha pelotas de Joaquín. Para que no se ponga muy emotiva la despedida pedí que sea corta. Confieso que me costó. No sé, me puse viejo, y eso que esta temporada tengo más kilómetros recorridos que la Panamericana.

Protejo mi valija con el plástico del aeropuerto (tengo una particular historia con mis valijas: en algún momento contaré mi mala suerte en el viaje a Turquía) vuelvo a saludar, se me escapa un lagrimón, o varios. Salen millones de besos y… aaaadentro, como dice el amigo y colega “Negro” Coccia de ESPN cuando relata rugby.

Poca gente en el check in. Presento mi pasaporte, y con la idea fija que me pasa habitualmente cuando viajo: siempre pienso que me olvido algo. Paso bien, pido ventanilla y hago migraciones, todo rápido y todo bien. Ahora a esperar.
Para pasar el tiempo decidí ir a la seguro. Compré una Quilmes, pensé que era un Chandon por el precio, me senté y empecé a mensajearme con mis hijos. ¡Sí! Ya los extrañaba. En ese momento pudo llegar a mi primera conclusión de este viaje. Confirmado, me puse viejo.

El llamado para embarcar es tal cual me lo manifestaron hace minutos. Todo está en horario. Más que normal, se los aseguro. Tuiteo algo, me responden, sigo un rato más conectado y al avión. Me acomodo (con mi rodilla a la miseria) y veo que el muchacho que está sentado al lado de la ventanilla le hace señas a una chica (muy bonita). Y pensé ¿le dejo el asiento? Que más lindo que viajar 13 horas con una mujer y si es linda mejor. Entonces le pregunté al caballero si hablaba castellano. Me dijo que no. Uh, sonamos. Pero como soy muy cara dura, me lancé:

-¿The woman is your girlfriend, or your wife?, le pregunté.

-¡Nooo! Is my sister, me respondió. Creo que el buen hombre pensó que yo quería tener algo con ella. Entonces redoblé la apuesta y con mi gran inglés le aseguré (con una gambeta maradoneana):

-I haven’t problem chance my sit whit she. ¿Do you understand?.

-Yes, me respondió. Y con sorpresa expresó: ¿realy?

-Yes, le dije.

Y se hizo el cambiazo. Con muchísima suerte para mí y mi rodilla. La piba estaba en salida de emergencia (jaaa) y ni me había dado cuenta.

A dormir, gran despegue y a volar. Con mucha turbulencia hasta pasar Brasil. Cena de por medio, mucho no comí, pero si me tome un par de vasos de tinto para apolillar mejor. Siempre tenemos una bonita excusa para tomar un par de copas.

Me desperté a dos horas de llegar a Barajas. Desayuné, no comí, solo tomé una café y un jugo. Buena mano la del comandante: el despegue fue óptimo y pisamos suelo español tras un gran aterrizaje. Madrid me recibió con 33 grados, mucho turismo y también con caos vehicular, por un gran problema con los taxistas. Peleas corridas y mucha policía.Por un momento pensé que el vino de anoche me había caído mal y estaba en Retiro o en Aeroparque. Pero no. Estaba en MADRID.

Me imaginé algo diferente. Quería que sea una gran jornada con mis tíos y mis tres primas que viven acá. No los llamé para avisarles que iba a hacer escala en Madrid, antes de viajar a Londres. Les quería dar una sorpresa y media, al estilo Julián. Pero… ¡Jeje! La sorpresa fue mía. Está toda mi familia de vacaciones. Sí, claro… De va-ca-cionessss… Pero que “galleguito” que soy. Acá es verano tíoooo!!!! El panorama fue el siguiente: mis tíos en Mondejar, mis primas en el Cantábrico y mi otra prima, la soltera, en Mallorca… ¡A tomar por culo!

No dí por perdida la jornada. No todos los días uno está en Madrid. Cogí, perdón, tomé un bondi color amarillo que me iba a dejar cerca de la gran vía. Lindo lugar. Sabía que por ahí hay hoteles muy buenos y muy baratos. No sé cómo entré, pero lo tomé. Casi que voy colgado de la puerta.

Permiso Sabina. “A mitad de camino entre el infierno y el cielo yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid” como dice el tema, Yo me Bajo en Atocha. Y me bajé en Atocha. “La puta que me parió”, me pasé. Y bueno a caminar. Si o si a gamba. El bondi 5 euros, el taxi 70 un choreo. Transpiré como turco en la neblina. Pero el pase valió la pena. Pasé por Caxia Fourun, por el Real Jardín Botánico, por el Museo Del Prado. Espectacular la caminata. Después visité de casualidad la Fuente de Neptuno, Fuente de Cibeles, el Museo Naval y el Banco español. Puf, a esa hora ya estaba empapado por el calor y se empezó a nublar. Llegué a la Gran Vía y me metí en el primer hotel que encontré. Estaba muerto, me di un baño reparador y baje a pagar 57 euros. Bien. Buen precio por la calidad del hotel.

Me acosté a ver la ceremonia de apertura de los Juegos, me cambié para salir un rato pero cuando me di cuenta que el avión a Londres sale a las 7, me volví al hotel. Vi la inauguración de los Juegos en el hotel. No quería pero me desvelé ya que termino pasadas las 2 de la mañana, enorme transmisión de TVE que estaba en el campo de juego con cámaras propias.

Mañana la seguimos, será una jornada muy larga para mí. Se viene Londres y no será fácil hacerse entender. Pero como me dijo mi amigo David Carlín: “Tranquilo, Londres está preparada hasta para tipos como vos….”.

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