Imperdible: entrevista conjunta con Fabricio Oberto y Juan Espil

Oberto y Espil, amigos y grandes figuras en la historia de nuestro básquet. (Fotos: Ligate una Foto)
El pivot cordobés y el escolta bahiense compartieron una extensa charla con Leo Montero y Fabián Pérez en Todo Red. Recuerdos, anécdotas, risas y muy buena onda en un diálogo para no perderse.
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Empezó como entrevista con Fabricio Oberto y terminó con un diálogo memorable: una mesa de café virtual e imperdible, a la cual se sumó Juan Alberto Espil. Ex compañeros en Atenas, el Tau y la Selección, el cordobés y el bahiense recordaron momentos imborrables, se rieron juntos y se tiraron una pila de elogios. A continuación, la charla de Oberto y Espil con Fabián Pérez y Leo Montero, en Todo Red.
“Yo siempre digo que al básquet fui aprendiendo a jugar con otras cosas que no sean los 2,08 metros. Es cuando uno entiende el juego y puede disfrutarlo de otra manera. Si no tenés la capacidad de meter 30 puntos, te las tenés que rebuscar de otra manera”, arrancó el pivot de Las Varillas, mientras hacía referencia a su participación en una de las transmisiones de la NBA por Canal Space.
–¿Cómo son tus días deportivos?
–Trato de mantenerme lo mejor posible, haciendo un poco de todo. Hasta estoy tomando clases de boxeo. Quiero estar lo mejor posible, para que no me pase lo del Preolímpico. Las cosas se van acomodando de a poco y todavía tengo tiempo de que llegue el Sudamericano y pueda aprovechar todos los entrenamientos y todos los partidos. Y que ahí Julio vea cómo estoy. Eso es lo más importante para llegar en una situación óptima para la Selección olímpica.
–Sobre el Sudamericano, Leo Gutiérrez decía que fue un pedido suyo a Julio Lamas, para llegar con ritmo de juego al equipo que va a ir a Londres. “Y no lo puedo dejar solo a Fabri”, dijo.
–Desde el Sub 22 que nos conocemos con Leo. Siempre es un honor estar en la cancha con él. Hemos pasado muchas batallas y es un jugador impresionante.
–¿Cómo estás físicamente? En el Preolímpico decías que estabas 4.50.
–Nunca pasé el 6. Je.
–¿Y cómo estás hoy?
–5.50. Tal vez 6. Físicamente estoy bien. He sumado prácticas con Atenas, algunas veces con Barrio Parque y toda esta semana trataré de meterme con algún equipo. Trato de sumar mucho juego: entrenar y que te duela todo. Eso es lo que tengo que lograr. Mientras más cansado esté, más me va a ayudar.
–¿Sentís que, de mantenerte físicamente bien, podés llegar bien aun sin tener competencia?
–Más que todo (siento) que puedo ayudar al equipo. Si no tengo que estar, me bajo solito. No me interesa estar por “chapa”. Atenas me abrió las puertas para jugar, para todo, pero no podía ser gris. Todos mis años he jugado y entrenado de una manera, y si no lo puedo hacer no me siento bien.
–Por tus problemas personales, Atenas te ofreció jugar de local y no de visitante.
–Es que a mí me parece una falta de seriedad total. Si vos me decís equipos que respetás, Atenas es de los que más respeto. Que haya salido campeón acá y allá no me da derechos. Es clarito.
–Cuando ves partidos como el de San Antonio, durante estos días, ¿te siguen fluyendo las ganas y te desesperás por jugar?
–Es una ilusión tremenda. Lo que vivís adentro de la cancha no se vive en ningún lado. Lucharla todos los días y sentirte el peor del mundo y el mejor del mundo. Somos unos tocados con la varita mágica…
–Siempre transmiten ese disfrute.
–Lo que pasaron en los últimos 10 años, ya pasó. Mañana no vale esta historia, sino el presente.
–¿Tenés una charla pendiente con Julio Lamas?
–Sí, contarle mi situación. Sin dudas, decirle lo agradecido que estoy con él y con toda la selección por tener esta chance. Sin dudas, él va a tener que llevar al mejor equipo que juegue junto.
–Uno vuelve a la actividad con el Sudamericano y el otro se retira, luego de una carrera admirable. Fabricio, te está escuchando en Bahía Blanca “el caballero del gol”, Juan Espil.
– Fabricio Oberto: Juan ha sido una persona muy importante en mi carrera, porque yo me quería volver de todos lados y él me “adoptó”. Me llevó a su casa (en Vitoria) y hasta me hacía chocolatadas para que me sintiera mejor. Yo no puedo creer que se retire, porque podría jugar 10 ó 15 años más.
–Juan Espil: ¿Qué pasa con “el Místico”? ¡Qué alegría!
–Fabricio Oberto: Verlo jugar a Juan es decir: “¡Qué bárbaro! Tantos años y no poder sacar ni un tiro de los que tiene él”. Ja. No poder copiar ni uno solo. Ja.
–Juan Espil: Pero en un momento la catapulta estaba tremenda.
–¿Cuántos años compartieron entre Atenas y la Selección?
–Juan Espil: En Atenas, los dos años que yo estuve. Fabri ahí empezaba en la Selección, yendo como número 13, al que llamábamos “camiseta celeste”. Y el flaco pintaba. Me acuerdo que en Atenas al principio lo hacíamos jugar de 3. Teníamos un 3 alto, que se posteaba. Por ahí tiraba triples con tablero. Ja. Ya pintaba bien. Después encontró un mejor, como 4 y 5.
–Fabricio Oberto: Sobre todo los triples con tablero.
–Juan Espil: Claro, el tipo los quería asegurar.
–¿Después coincidieron en España?
–Fabricio Oberto: En el Tau.
–Juan Espil: En el Tau. Fabri estuvo en Grecia y después se fue. Y yo empecé a llamarlo a Fabri, que estaba desaparecido en combate. Le hicimos la cabeza y conseguimos traerlo al Tau. Fue una época dura de Fabri. Estuvo una semanita en casa y le hacíamos mates. Lo teníamos bien atendido. Me acuerdo que no entraba en la cama. Jaja.
–¿Esa fue la vuelta de Fabricio después de no jugar varios meses en Grecia? ¿Era en el Tau de Julio Lamas?
–Juan Espil: Fue hasta final de temporada. Después hubo muchos cambios en el Tau y él siguió haciendo carrera ahí, con la llegada de Dusko (Ivanovic). Yo terminé jugando ahora porque me fui cuando llegó Dusko (famoso por la “dureza” de sus entrenamientos). Me hizo un gran favor. Ja. Lástima que me fui yo y salieron campeones.
–Fabricio, siempre hablamos que no hay quién le ponga mejores cortinas a Ginóbili en el pick and roll que vos. ¿Podemos decir también que Espil ha tirado muy solo durante toda su vida por los bloqueos de Oberto?
–Fabricio Oberto: Y, le he tirado algún pasecito entre medio de las piernas. Ja. Lo aprendí viéndolo a Juan. En Gepu los tiraba con “el Loco” Montenegro. Yo fui aprendiendo y manoteando todo lo que podía. Copiar no quiere decir que esté robando. Je.
–Más allá del tiro, ¿qué es lo mejor que tiene Espil?
–Fabricio Oberto: La jugada esa que le dicen “el corredor”, en España. Están los dos pivots abajo y sale el tirador. No la hace más nadie salvo Juan. Tiene un estado para ir y venir… Ayer justo estaban pasando un partido con el Dream Team. Y Juan levantaba los ojos y saltaban todos.
–Juan Espil: He gastado bastante zapatilla por el fondo. Inclusive en Boca, “el Huevo” hizo una jugada para eso. Hacíamos una, dos, tres veces. Y después de correr había que meterla. Si la metías valía cinco.
–Juan, ¿qué es lo mejor de tener a Fabricio en el equipo?
–Juan Espil: Creo que hemos crecido juntos. Si bien él es más chico, tenía una ambición tremenda. Es un ganador. Hemos hecho cosas juntos, hasta publicidades. Fabricio es un luchador y nadie le regaló nada. Jugó en la NBA y donde él quiso. Y se lo ganó solo. Juega de pivot pero ve el básquet muy pero muy bien y facilita las cosas a los demás.
–Juan podría seguir jugando tranquilamente. Es una decisión suya retirarse en este momento.
–Fabricio Oberto: Yo quiero hacer una pregunta. ¿Cómo hace Juan, con todo lo que corre, para que no tenga la camiseta sacada, y mantenga los cordones iguales, las medias iguales?
–¡El tipo siempre peinadito!
–Juan Espil: El gel está viniendo buenísimo. Ja.
–Aunque Fabricio no quiera, Espil está retirado…
–Fabricio Oberto: Hay que hacerle la despedida, que me invite.
–¿Para cuándo la despedida?
–Juan Espil: La despedida que tuve acá en Bahía Blanca fue soñada. No voy a hacer partido. La despedida fue acá, por los puntos, y fue memorable. Y por eso estoy convencido de haberlo hecho en el mejor momento. Creo que dejo en el momento justo, como yo realmente soñé.
–Teníamos el curro de organizarte el partido despedida. Jaja. Si no querés jugar, lo hacemos sin vos. “Se despidió tanto que no vino a su propio partido” sería el slogan.
–Juan Espil: En Bahía tengo una gigantografía. Se las dejo. Mi despedida fue un sueño hecho realidad. Estoy muy feliz de haber dejado. Ahora, otro paso, otra función en el básquet. Dejé en el momento justo y en el lugar justo.
–¿Vas a jugar algunos partidos en tu equipo, Liniers?
–Juan Espil: Sí. No sé si ahora, porque hace mucho frío, pero más adelante sí. Total, mi físico no va a cambiar mucho. Voy a descansar un poco y después decidiré. En mi quincho tengo todas las camisetas de Liniers, desde que empecé. Todas, todas. Me queda un huequito para cerrar con otra camiseta de Liniers.
–Juan, ¿te quedó algo por hacer?
–Juan Espil: No. No me arrepiento de nada. Hice todo lo que quise. Fui totalmente afortunado. Disfruté mucho, hasta el último día. Cuando era más joven era más impulsivo y mi mujer no me soportaba cuando perdía. Pero es un juego. Vas cumpliendo año y te das cuenta que te equivocaste en algunas cosas, sin dudas. Pero disfruté al máximo hasta el final. Me retiré donde quería, teniendo la oportunidad de terminar en Bahía, en el momento que quería.








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