Fernando Duró: Somos el último y tenemos que jugar como el último, no como el primero

Fernando Duró, el DT que renovó la esperanza en Ciclista Olímpico (Foto: Somos Deporte)

“Son cosas que no se asumen de un día para el otro. Cuando uno cree que es bueno y se da con que está último, es difícil cambiar la cabeza. Cuando llegué sentí que nadie les había dicho que iban últimos”, aseguró el DT de Ciclista.

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Con el ánimo renovado tras la victoria y el cambio de actitud ante el líder Obras, Fernando Duró pasó por Uno contra Uno Radio (Radio Argentina AM570). En diálogo con José Montesano y Matías Traversa, el entrenador del elenco santiagueño subrayó el triunfo sobre el único puntero y lo señaló como algo supremo para el ánimo del plantel. Además, confesó que le costó hacerle entender a sus dirigidos el rol de cada uno y lo que debían aportarle al equipo. Por último, afirmó que harán hasta lo imposible por salir del fondo de las posiciones y disputar la permanencia.

–Imagino que muy bien después de la victoria ante Obras. Digo, son de esas que fortalecen y encaminan un poco la historia.

–Sí, no hay dudas que sí. A nivel anímico, no es lo mismo entrenar después de ganar un partido importante. Fue muy cambiante, pero lo pudimos sacar. Lo llevamos a suplementario, y fue lo mejor que hicimos en la Liga hasta el momento. Es un triunfo que nos vitaliza y ojalá sirva para enfrentar el domingo a 9 de Julio. Queremos hacer una doble jornada con triunfos, que es lo que más necesita Olímpico.

–Es cierto lo que decís. Se viene 9 de Julio, rival directo, y la inyección anímica es muy grande.

–Sí, creo que sí. Encontrar el equipo, las variantes y los momentos de cada jugador fue de vital importancia. Nos sirva o no para salir de la permanencia. Esto levanta un poco la autoestima y pone en forma a los jugadores que están fuera de nivel. Además, ayuda muchísimo a la cabeza. Igual, confirmaríamos el buen partido si le ganamos a 9 de Julio.

–Además de una muy buena defensa, hubo varios puntos altos.

–Sí, es verdad. Pero pienso que necesitamos más. Nos alcanzó con el nivel de tres o cuatro jugadores, pero tengo nueve en los que pongo mucha expectativa de que vuelvan a su nivel. Es muy difícil volver a entrenar un equipo que se desentrenó. Por distintas razones, no hablo del pasado. Cuando se deja estar cuesta muchísimo volver al nivel anterior. A su vez, la competencia está muy pareja: el primero le gana al decimosexto, decimoquinto le gana al dos y viceversa. Nadie te regala nada. Además, todos juegan por algo.

–¿Cómo hicieron para no permitir que Obras muestre todo su poderío?

–Creo que tuvimos bastante disciplina. Esa es la verdad. Limitamos a (Juan) Gutiérrez a un sector de la cancha, llevamos a (Julio) Mázzaro a lugares que nos convenían a nosotros y nos fácil hacer eso. Igual, me quedaron algunas dudas: nos tomaron 20 rebotes ofensivos, tiraron 40 libres y estuvimos en desventaja casi todo el partido. Pasa que si cubrís a Gutiérrez y Mázzaro, aparece (Martín) Osimani. Siempre aparece alguno. Así que ganamos un partido estupendo y aprovechamos el buen momento de (John) De Groat y (Eduardo) Villares en ofensiva. Además, en defensa cerramos los caminos y obligamos a que tomen decisiones jugadores que no están acostumbrados a hacerlo. Eso fue lo que nos llevó a dejarlos en seis puntos durante el suplementario.

–Desde afuera se ve que Olímpico dejó de ser dependiente sólo de DeGroat.

–Sí. Hay un trabajo invisible de (Cristian) Amicucci muy importante. Además, (Gregory) Grays también aporta lo suyo. Lo que pasa es que hay momentos en los que estamos bien en algunos aspectos de juego, pero decaemos en otros. A su vez, el rival aprovecha eso. Cuando un rival te juega al 200 por ciento, como lo hizo Peñarol en su momento, se nos complica muchísimo. Pero estuvimos más claros, fuimos mucho más positivos y el equipo se dio cuenta que puede salir adelante. Además, nos pone contentos por la gente que nos acompaña mucho. El tema no está fácil y tampoco cambia la situación, pero considero que puede ser un golpe anímico muy importante.

–¿Por qué tanta diferencia en el equipo?

Por la intensidad y la lucha que uno tiene que poner cuando se siente superado. Ahí hay dos escapes: o seguís luchando y seguís haciendo las cosas lo mejor posible o te entregás. Nosotros tomamos el camino más fácil y eso me molestó muchísimo. Lo hablé con ellos permanentemente. Podemos perder un partido, pero no el amor propio, el orgullo, el corazón y la profesionalidad. En Bahía Blanca cambiamos la actitud, y anoche fue otra cosa.

–¿Te pasa que tenés que hablar mucho con el plantel? Digo, más allá del partido frente a Peñarol.

–Sí, la verdad que sí. Me tocó sacar toda la artillería en conocimiento de psicología y conducción de equipo, que uno va midiendo hasta crear un ámbito en el cual se sientan cómodos y crean en ellos. Es más lo que hablo que lo que entreno. Pero estoy conforme, conseguimos pequeñas cosas importantes y considero que ahora viene el momento más difícil y en el que sólo sirve ganar. Pero, también, que el equipo tenga la autoestima muy alta. Sería bueno ganar el domingo para reforzar nuestra localía. A la hora de jugar por la permanencia, esa es otras de las cosas importantes. Hay muchas cosas en juego en estos 10 partidos. Además, tenemos el encuentro suspendido. Hay que aprovechar los dos de local, ya que tenemos una salida muy comprometida contra San Martín de Corrientes y Sionista. Así que estamos con mucha expectativa, con mucho por jugar en estos 30 días y la idea que el equipo llegue fuerte de la cabeza al final de la Liga.

–Teniendo en cuenta el postergado contra Weber, si vencen a 9 de Julio lo superan en la tabla de posiciones.

–Claro. Lo bueno sería ganar los tres seguidos de local. Esto es como meter la bola tres veces seguidas en la cancha. Ojalá lo consigamos. Hay jugadores que necesitamos que levanten el nivel, porque necesitamos de todos. Vamos a ir encontrando las variantes y anoche hicimos cosas muy bien. Me alegra que hayan entendido que hay jugadores en gran nivel y hay que buscar que sea la mejor poción para el equipo. Así van a ir agarrando confianza los demás.

–¿Es difícil que un jugador destrabe la cabeza?

–Sí, no es fácil. Tener muchos años en la Liga no significa tener la experiencia y madurez para saber tu realidad. Hay veces que la Liga les da oportunidad a jugadores que les cuesta asumir protagonismo. En eso los quiero ubicar, que cada uno haga bien lo que sabe hacer. Además, que entiendan cuál es el rol del equipo. Somos el último y tenemos que jugar como el último, no como el primero. Son cosas que no se asumen de un día para el otro. Tenemos que jugar más físico, más duro y concentrados. Cuando uno cree que es bueno y se da con que está último, es difícil cambiar la cabeza y entender que vas último. Eso fue lo que sentí cuando llegué a Olímpico: nadie les había dicho que iban últimos. Asumí el desafió sabiendo que tenía que hacerme cargo de esos errores.

–Muchas veces los jugadores dicen que mientras haya posibilidades numéricas la van a pelear. ¿Se piensa realmente así? ¿O se plantea armar bien el equipo para jugar por la permanencia?

–Conociéndome, yo voy a intentar siempre ser el número uno. No pierdo ningún tipo de ilusión de salir de esta situación. Por lo menos hasta el 11 de marzo, que termina la fase regular. Ahí me daré cuenta lo que tengo que jugar. Pero el equipo tiene que estar preparado para ir para arriba. Si me pongo a pensar que voy a estar entre los cuatro de abajo y trabajo en base a eso, seguramente voy a terminar más abajo. Siempre hay que pensar para arriba. Obviamente que hay que poner algo más de lo que se pone en el trabajo diario. Estamos trabajando duro para eso, hoy entrenamos y no lo vamos a dejar de hacer hasta el 11 de marzo. El 12 veremos qué es lo que nos toca, pero mi aspiración es salir. No tengo otra cosa en la cabeza. Pero para eso necesitamos ganar, porque el perder te hace pensar que vas a estar en la permanencia.

–Restan 30 días a full.

–Totalmente. Pasa que no sabés si en 60 días podés curar la enfermedad de seis meses. Hay que pensar si uno deja de hacer actividad durante seis meses cuánto cuesta volver. Esto es lo mismo. Y lo peor es la ansiedad mental. Es muy difícil. Son desafíos que uno se pone en la vida y pueden salir bien o mal. Voy a hacer todo lo posible por sacar esto adelante. Eso sí, cuando termine la Liga voy a andar con la cabeza bien alta: dejamos todo y, en ese sentido, nos tenemos que ir tranquilos.

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